El encuentro conmigo misma.

 


    Cada vez que paso tiempo con mi hijo, me hace revivir cada momento de mi infancia, recordarla crea en mi una avalancha de emociones. Últimamente he dado por recordar cuando tenía 12-14 años y esa sensación de melancolía al recordar que fue de los pocos años de mi vida que fui feliz. No recuerdo haber sido feliz de niña, si no todo lo contrario, crecí con miedos y con el sentimiento de rechazo de mi madre hacia mi.

    Hace unos meses vino a casa una tia paterna a la que quiero mucho, tenía 16 años de no verla, puesto que emigró a otro país; pero tuve la dicha de volverla a ver y convivir con ella me ayudó a cerrar ciclos en mi vida que estaban inconclusos. En pocas palabras puedo decir que esto me ayudó a sanar varias de mis heridas que aún seguían abiertas que yo creía que ya había sanado.

    Anoche estuve platicando con mi hijo, como comúnmente hacemos antes de dormir, es tener pláticas largas y muy profundas, mi hijo me hizo una pregunta la cual me puso muy sentimental, y fue: 

- Mamá, ¿qué se siente ser mamá?

A lo que yo le respondí:

- Ser mamá es como ir en una montaña rusa, donde en la vida hay subidas y bajadas, pero a fin de cuenta te deja grandes emociones.

En eso comencé a llorar, mi hijo me preguntó:

-¿Porqué lloras? 😢

Le pregunté:

-¿Sabes por qué las personas lloran?

A lo que él responde:

- Por tristeza o dolor.

Le respondí que sí y que también por otras razones, por enojo y de felicidad, mis lagrimas eran de felicidad, de felicidad porque la verdad el ser madre me ha ayudado a ser una persona fuerte y decidida. Que en el momento que me convertí en madre, aprendí mucho más de la vida, de lo duro que es pero que a fin de cuenta cada sacrificio a valido la pena. Marco si algún día lees esto quiero decirte:

"Te amo hijo y gracias por ser mi hijo, amo y valoro cada día a tu lado, cada momento de felicidad que me has dado, gracias por las palabras hermosas que siempre tienes para mi, cada abrazo, cada beso y sobre todo cada te amo".












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